LLAMAMIENTO DE MONS. AMIGO A FAVOR DE LA PAZ



SEVILLA (27-01-03).-
El arzobispo de Sevilla, mons. Carlos Amigo Vallejo, ha escrito una carta pastoral titulada "¡Lo importante es la paz!" en la que aboga por una “verdadera cultura de la paz”, en contraposición a la “cultura de la muerte” que se desprende de la reciente actualidad internacional.
El prelado reconoce que no faltan desavenencias y ofensas recíprocas, pero destaca que “el camino para resolverlas nunca puede ser la guerra. Alude a un reciente discurso de Juan Pablo II para subrayar que “la guerra es siempre una derrota de la humanidad, ¡no a la guerra, a ningún tipo de guerra!”. Destaca la necesidad de unir justicia con perdón, como principales pilares de la paz, y recuerda las condiciones para la paz que propugnaba Juan XXIII: “la verdad, la justicia, el amor y la libertad”.

Iniciativas diocesanas a favor de la paz

“Cuando tanta es la preocupación ante las no pocas situaciones de violencia y de amenaza de guerra, por nuestra parte no dejaremos e hacer aquellos pequeños o grandes gestos que ayuden a crear esta verdadera cultura de la paz”, señala el arzobispo. A continuación enumera una serie de iniciativas marcadas en este sentido. Así, en las celebraciones del próximo domingo, y en todas las iglesias, se leerá a los fieles esta carta pastoral; se hará una petición, dentro de la oración de los fieles, con la paz como principal intención; se animará a los fieles en la homilía para que sean “verdaderos testigos de paz”; y se exhortará a los fieles que tengan alguna responsabilidad en la vida pública a que sigan las orientaciones de Juan Pablo II a este respecto.

Por otro lado, entre las iniciativas destaca una destinada a los cultos de las Hermandades, preparatorios para Semana Santa, así como la intención de la Estación de Penitencia de este año. Ambas tendrán como intención particular “suplicar a Dios el don de la paz”. Además, las comunidades de vida consagrada dedicarán momentos especiales de oración para pedir al Señor por la paz, e incluirán en la liturgia de las horas esta intención. Finalmente, mons. Amigo ha encomendado a la Comisión diocesana de Justicia y Paz el apoyo y seguimiento de esta campaña en favor de la paz.

Texto íntegro de la carta:

¡LO IMPORTANTE ES LA PAZ!


Carta pastoral del Arzobispo de Sevilla

Son muchas las lecciones que vamos aprendiendo a lo largo de la vida. Una de las más importantes es la de que para poder vivir, con un mínimo de dignidad, se necesita la paz. Es un deseo tan grande, y tan metido en las honduras del corazón del hombre, que se convierte en la aspiración más noble de la existencia: ¡Si, por lo menos, viviéramos en paz!
Se tiene la certeza de que con la paz todo es posible y que sin ella cualquier aspiración de bienestar es inalcanzable. Cuando el hombre se empeña en dominar y someter a su hermano, cuando pretende hacerse el dueño e imponer su fuerza sobre los demás, ha claudicado de su verdadera y propia dignidad. Ha dejado de ser un hombre de paz.
Desavenencias y ofensas recíprocas no faltan. Pero el camino para resolverlas nunca puede ser la guerra, pues, como ha dicho Juan Pablo II, la guerra es siempre una derrota de la humanidad. ¡No a la guerra, a ningún tipo de guerra!
No podemos conformarnos con la opinión de que el mal es irremediable y que el único camino para solucionar los conflictos entre los hombres sea el enfrentamiento, la violencia y la guerra. Más bien, que la diferencia lleve siempre al diálogo y que el quebrantamiento de los derechos sea una llamada de atención sobre lo torcido de esa conducta y sirva de verdadero acicate para buscar con mayor ahínco la justicia.
Como ha recordado el Santo Padre, hay que unir la justicia con el perdón. Estos son los grandes y fuertes pilares de la paz. Pues la paz es fruto de la justicia, pero que necesita del perdón para alejar los sentimientos del rencor y de la venganza. Nunca pierde el que perdona. Su aparente debilidad es garantía de valor moral.
El bienaventurado Papa Juan XXIII, recordaba las condiciones esenciales para la paz: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. La verdad será fundamento de la paz cuando cada uno busque, no solo los propios derechos, sino también los deberes con los otros. La justicia nos traerá la paz cuando cada uno respete los derechos ajenos y se esfuerce por cumplir lealmente sus deberes para con los demás. El amor será fermento de paz, cuando se sientan las necesidades de los otros como propias. La libertad conducirá a la paz cuando los medios para alcanzarla sean la razón y asuman con valentía la responsabilidad de las propias acciones.
Cuando tanta es la preocupación ante las no pocas situaciones de violencia y de amenaza de guerra, por nuestra parte no dejaremos de hacer aquellos pequeños o grandes gestos que ayuden a crear esa verdadera "cultura de la paz". Nunca la guerra, la violencia, la "cultura de la muerte". Que la dificultad de lo que nos parece inalcanzable nunca sea excusa para dejar de hacer lo posible, lo que pueda estar en nuestras manos.
Como la paz es un don de Dios, a Él hemos de acudir, al mismo tiempo que nos empeñamos en ser auténticos constructores de la paz en nuestra sociedad. Por todo ello os recomiendo, mis queridos diocesanos, lo siguiente:
- En las celebraciones del próximo domingo, y en todas las iglesias, se leerá a los fieles esta carta pastoral.
- En la oración de los fieles se añadirá alguna petición para pedir por la paz en el mundo.
- Cuando las disposiciones litúrgicas lo permitan, se celebrará la misa votiva por la paz.
- En la homilía se animará a los fieles a ser verdaderos testigos activos de la paz.
- Se exhortará a los fieles, que tengan alguna responsabilidad en la vida pública, a que sigan las orientaciones de Juan Pablo II a este respecto.
- Los cultos de las Hermandades, preparatorios para Semana Santa, así como la intención de la Estación de Penitencia de este año, tendrán como intención particular el suplicar a Dios el don de la paz.
- Las comunidades de vida consagrada dedicarán momentos especiales de oración para pedir al Señor por la paz, e incluirán en la liturgia de las horas esta intención.
- Encomendamos a nuestra Comisión diocesana de Justicia y Paz el apoyo y seguimiento de esta campaña en favor de la paz.
En Jesucristo, el Señor, ponemos nuestra confianza. Con la luz de su gracia y nuestra fidelidad al Evangelio estamos seguros de poder encontrar los medios necesarios para que nuestros días discurran por los caminos de la paz.

+ Carlos, Arzobispo de Sevilla

Sevilla, 25 de enero de 2003
Fiesta de la conversión de San Pablo

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